Villa Alberca: la finca donde comenzó una historia de Jávea

Hay casas que se construyen para ser habitadas. Y hay otras que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de la historia de un lugar.

Villa Alberca pertenece a estas últimas.

Escondida entre la vegetación mediterránea de El Tosalet, en Jávea, esta extraordinaria finca ha sido testigo de generaciones, encuentros y transformaciones. Mucho antes de que esta zona se consolidara como uno de los enclaves residenciales más reconocidos de la Costa Blanca, Villa Alberca ya estaba allí.

Y en el corazón de su historia aparece una mujer: Doña Julia.

Doña Julia y los orígenes de El Tosalet

La historia de Villa Alberca está íntimamente ligada al nacimiento de El Tosalet. La propiedad fue originalmente la casa de campo del fundador de esta emblemática zona residencial y posteriormente se convirtió en el hogar de Doña Julia, figura estrechamente vinculada al desarrollo de El Tosalet.

En los años sesenta, cuando la Costa Blanca comenzaba a descubrir una nueva forma de turismo y de vida junto al Mediterráneo, Doña Julia abrió las puertas de El Tosalet a personalidades de la vida política y social madrileña.

Aquella finca se convirtió en su refugio.

Un lugar alejado del ritmo de Madrid, de los compromisos y de la vida pública. Entre jardines, piedra tosca, patios y árboles, Villa Alberca ofrecía algo que continúa definiéndola más de medio siglo después: privacidad, tranquilidad y libertad.

De alguna manera, aquella forma de vivir contribuyó también a una nueva mirada hacia Jávea y la Costa Blanca. Ya no se trataba únicamente de visitar el Mediterráneo durante el verano, sino de encontrar aquí un segundo hogar, un lugar donde quedarse y vivir de otra manera.

Una ermita que guarda casi 250 años de historia

Dentro de la finca se encuentra uno de sus mayores tesoros: la Ermita de San Hermenegildo y San Martín, construida en 1773.

Encontrar una capilla privada del siglo XVIII dentro de una propiedad residencial es algo verdaderamente excepcional.

La ermita conecta Villa Alberca con una historia anterior incluso al desarrollo de El Tosalet y mantiene vínculos con antiguas tradiciones de Cap Martí. Su presencia transforma la finca en algo más que una gran residencia mediterránea: introduce una dimensión histórica y patrimonial difícil de reproducir.

Casi dos siglos y medio después de su construcción, la pequeña ermita continúa formando parte del paisaje de Villa Alberca y recordando que este lugar ha tenido mucha vida antes de llegar hasta nuestros días.

Arquitectura con identidad de Jávea

La historia también puede leerse en los materiales.

Villa Alberca conserva el carácter de las grandes casas mediterráneas tradicionales, con una presencia especialmente importante de la tosca original de Jávea, la piedra que durante siglos ha dado personalidad a algunos de los edificios más característicos de la localidad.

Muros de piedra natural, patios interiores, terrazas cubiertas y rincones protegidos del sol crean una arquitectura concebida para el clima mediterráneo y para una forma de vida en permanente conexión con el exterior.

Entre sus construcciones destaca además un magnífico riu-rau tradicional, otro elemento profundamente ligado al paisaje y a la historia rural de la Marina Alta.

No son detalles decorativos añadidos para recrear un estilo. Son elementos que pertenecen a la propia historia de la finca.

Casi dos hectáreas de privacidad

Villa Alberca se extiende sobre aproximadamente 18.706 m² de terreno, con alrededor de 1.199 m² construidos.

La escala se percibe desde el momento en que se entra en la propiedad.

Grandes jardines, vegetación mediterránea y numerosos árboles frutales rodean las diferentes construcciones y crean una sensación de aislamiento difícil de imaginar estando tan cerca de la costa de Jávea.

En medio de este entorno se encuentra una gran piscina privada con zona de vestuarios y amplios espacios destinados al descanso y a la vida al aire libre.

La finca dispone además de pozo propio para el riego de los jardines, vivienda independiente para cuidadores o personal, garaje cerrado y el gran riu-rau, utilizado actualmente como zona adicional de aparcamiento.

Una gran casa mediterránea

La vivienda principal se distribuye en dos plantas y mantiene la amplitud propia de una residencia concebida para recibir a familiares e invitados.

En la planta principal se encuentran un gran salón con chimenea, comedor, dormitorio, aseo de invitados y un espacioso dormitorio principal con baño en suite y vestidor.

La amplia cocina, equipada con despensa, comunica con uno de los espacios con mayor encanto de la casa: un patio interior alrededor del cual se distribuyen otros dos dormitorios dobles y un baño completo.

En la planta superior encontramos tres dormitorios dobles, todos ellos con baño en suite, además de una amplia terraza cubierta desde la que contemplar los jardines y disfrutar del clima mediterráneo.

A ello se suma una vivienda independiente para personal o cuidadores, con salón-comedor, cocina, dos dormitorios y baño.

Un refugio a pocos minutos del Mediterráneo

Quizá una de las mayores singularidades de Villa Alberca sea precisamente ese contraste.

Dentro de sus terrenos, la sensación es la de encontrarse en una gran finca mediterránea aislada del mundo. Sin embargo, la playa del Arenal está a unos cinco minutos en coche y su paseo marítimo se encuentra aproximadamente a un kilómetro a pie.

El Tosalet ofrece además un entorno residencial consolidado y seguridad las 24 horas, mientras restaurantes, comercios, playas y servicios de Jávea permanecen muy próximos.

Es una combinación cada vez más difícil de encontrar: espacio y conexión, privacidad y proximidad al mar.

Una propiedad con pasado y con futuro

Las dimensiones de Villa Alberca, su configuración y las características de las parcelas que forman la propiedad permiten contemplar distintas posibilidades de futuro.

Esto añade una nueva dimensión a la finca. Además de poder continuar siendo una extraordinaria residencia privada, sus características permiten estudiarla desde una perspectiva patrimonial, inmobiliaria o de inversión, siempre respetando aquello que constituye su verdadera esencia.

Porque el valor de Villa Alberca no puede medirse únicamente en metros cuadrados.

Después de casi 250 años de historia, Villa Alberca vuelve a abrir sus puertas.

Esta vez, para que comiencen nuevas historias…

Deyana en 22 Sep 2026